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Educación de Calidad

“La educación es el arma más poderosa que puedes usar para cambiar el mundo”. Mandela, Nelson:

Sergio Villalobos Moreno Director Liceo A-17 de Yungay

La historia indica que el tema por mejorar los procesos educativos en nuestro país, bajo la condición de reformas, se inician en el año 1813, periodo en que se dicta un Reglamento para Maestros de Primeras Letras, el cual dispone que en cualquier ciudad, villa o pueblo con más de 50 habitantes debe haber una escuela costeada con fondos propios del lugar. Luego vendrán otras reformas, cada una con ideas que promueven mejoramientos, entre ellas, mencionar por ejemplo: la ley de educación primaria obligatoria de 1920, la descentralización de la administración de las escuelas del Mineduc a los Municipios en 1981, la Jornada escolar Completa en 1990, nuevos marcos curriculares en 1994, o el Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad en estos últimos años.

En este proceso histórico, recordar que últimamente, y a partir del año 2006, con la revolución de los estudiantes secundarios, movimiento conocido como “revolución de los pingüinos” el tema ha estado siendo parte del debate público, de manera permanente, generando políticas públicas y una discusión constante de parte de los gobiernos de turno.

Actualmente, en término de ideas, se ha puesto en el centro del debate, temas como el lucro, la discriminación o selección, la administración de los establecimientos, y la desmunicipalización.

En virtud de esta realidad, y con el fin de poner el foco en el tema que deriva del título de esta columna, propongo un análisis, desde la perspectiva que brinda el haber estado sirviendo al sistema público en distintas instancias y posiciones.

Mi experiencia profesional ha estado ligada a distintas funciones del sistema educacional. En aula por más de 8 años, dirigiendo colegios por más de 5, liderando un sistema comunal de educación municipal por 8, y participando en programas de capacitación y perfeccionamiento en dos universidades de la región (UBB y UdeC) durante 4 años. Este transitar por el sistema, unido a los estudios sobre sistemas educacionales, me permite, desde lo real y concreto, exponer algunos puntos de vista relevantes a la hora de discriminar y establecer parámetros de calidad educacional.

¿Qué entendemos por calidad?, la gran mayoría de las personas, al ser consultadas, asocian el concepto calidad educativa a pruebas estandarizadas (SIMCE, PSU, PISA, TIMSS). Es decir, la calidad de un colegio está determinada por los niveles alcanzados de sus estudiantes, y eso es innegable, un buen colegio desarrolla actividades académicas que movilizan las competencias de los alumnos desde el nivel que poseen hacia otro de mejor desempeño y hacia lo ideal, aquel nivel determinado por el organismo rector del sistema educacional.

Las limitaciones, de las pruebas estandarizadas mencionadas en el punto anterior, en términos de información de desempeño de un colegio, están en que ellas miden algunos aspectos del desarrollo de una persona, centrándose en observar niveles cognitivos y ciertas habilidades, en especial ligadas a algunas asignaturas (lenguaje, matemática, ciencias naturales, ciencias sociales, inglés), dejando fuera una serie de condiciones inherentes al ser humano, referidas a lo social, tecnológico, artístico, físico, espiritual, etc. (la ley general señala que la educación  es el proceso de aprendizaje permanente de las personas y que tiene como finalidad alcanzar su desarrollo espiritual, ético, moral, afectivo, intelectual, artístico y físico, la cual se enmarca en el respeto y valoración de los derechos humanos, capacitando a las personas para convivir y participar en forma responsable, tolerante, solidaria, democrática y activa en la comunidad, y para trabajar y contribuir al desarrollo del país)

A raíz de estos énfasis, nuestro sistema educacional privilegia esas asignaturas, y presiona a los actores de una comunidad educacional, para elevar dichos indicadores, relegando las otras habilidades y capacidades a un segundo o tercer lugar, o simplemente a pasar inadvertidas en el proceso de formación de niños, niñas y jóvenes.

En segundo lugar, y como antecedente, la Agencia de Calidad, ha publicado estándares de desempeño de colegios y sostenedores, junto a otros indicadores de calidad educativa. Los estándares de desempeño de colegios dicen relación con la gestión que se ejecuta al interior de una escuela, y los otros indicadores (ocho en total), ponen la atención en otras variables, como son: autoestima académica y motivación escolar, clima de convivencia, participación y formación ciudadana, hábitos de vida saludable, asistencia escolar, retención escolar, equidad de género, titulación técnico profesional.

Podemos advertir que, el Ministerio de Educación, junto al Consejo Nacional de Educación, la Agencia de Calidad y la Superintendencia (entidades que conforman el Sistema Nacional de Aseguramiento de la Calidad), a partir de estos otros indicadores de calidad educativa, complementa y enriquece el concepto de la Calidad.

Considerando estos elementos, la idea de calidad educacional asume otras variables, y deja de ser un concepto reduccionista de los procesos educacionales, referido a ciertas asignaturas, y a ciertas habilidades. El punto es si estas variables son suficientes para determinar procesos de calidad al interior de una comunidad escolar, o aún quedan pendientes otras consideraciones, relevantes y sustanciales de un proceso tan delicado y profundo como es el que se lleva adelante en cada establecimiento educacional.

Desde mi perspectiva, basada en antecedentes y estudios comparativos de distintos sistemas educativos en el mundo, y en especial de aquellos países que han alcanzado altos niveles de desarrollo cultural, es necesario y con urgencia, revisar y perfeccionar aspectos referidos a Infraestructura, condiciones laborales del personal, equipamiento y material didáctico, preparación profesional de los docentes y asistentes educacionales que intervienen en el proceso educacional, carrera docente, sistema de evaluación de desempeño de docentes y asistentes, número de estudiantes por curso, solo por mencionar algunas variables.

En conclusión, la calidad educacional de un establecimiento estará determinado por los diversos indicadores que el mismo sistema educativo se define, y que en este caso, va más allá de los conocimientos y habilidades que un estudiante o un grupo de alumnos es capaz de lograr en un tiempo determinado.

Hoy, esperamos que las autoridades, junto a los expertos y actores sociales, avancen hacia el diseño de un sistema educacional que dé cuenta de los desafíos que tenemos como sociedad, y que en la práctica significa avanzar a un país más desarrollado en sus distintas y diversas expresiones y manifestaciones.

Sergio Villalobos Moreno
Magister en Administración Educacional

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